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La apnea del sueño en niños perjudica su desarrollo intelectual

01/04/2015
categorías: Actualidad Noticias Sueño|| etiquetas:

Un 40% de los niños obesos sufre esta enfermedad sin que ni pediatras ni padres lo sospechen | El 20% de los niños de entre dos y ocho años roncan y un 3% pueden tener la enfermedad.

Un trastorno respiratorio durante el sueño, si no se diagnostica y trata, puede tener consecuencias importantes para la salud en la población infantil. Un 40% de los niños y niñas con obesidad, por ejemplo, sufre apnea del sueño sin que ni pediatras ni padres se den cuenta. Y la alteración de la cantidad y la calidad del sueño puede afectar también al rendimiento escolar, recuerdan los neumólogos, que lamentan que la investigación en pacientes muy jóvenes avanza con extrema lentitud.

El jefe del servicio de neumología del Hospital Arnau de Vilanova de Lleida y director científico Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) en la Comisión Permanente del Instituto de Salud Carlos III, Ferran Barbé, reclama la creación de unidades de sueño pediátricas en España porque son muchos los niños sin diagnosticar y varias las teorías que ligan la apnea del sueño infantil con dificultades de aprendizaje y de crecimiento. Barbé explica que España ha avanzado “años luz” en la investigación de trastornos del sueño en adultos, pero en el campo pediátrico apenas progresa.

Joaquín Durán-Cantolla, creador de la unidad de trastornos del sueño en Vitoria hace 21 años, considera que la apnea del sueño afecta a entre un 1% y un 3% de los niños y que en un 95% de los casos no se diagnostica. “Durante años pensábamos que si operábamos a niños con apnea del sueño de anginas y vegetaciones se curarían en un 90% y hoy las cifras del grupo de Chicago -que lidera el español David Gozal- demuestran que apenas llega al 65%”. El ahora jefe de investigación del Hospital de Vitoria muchos niños siguen con problemas que podrían ser corregidos en parte con técnicas de ortodoncia. “Si los pediatras, otorrinos, los médicos de cabecera que ven a los niños no piensan en la apnea del sueño, estos niños están sin diagnosticar. Los padres tampoco saben exactamente qué tienen que mirar”, argumenta.

Durán-Cantolla insiste en que cuando un niño ronca y tiene que pelear por su respiración hay que estudiarlo en la unidad del sueño para descartar que ese no padezca apneas del sueño. Puede tener otras cosas, pero la apnea hay que descartarla. “Suele ser una buena práctica que los padres graben un vídeo con el niño desnudo de cintura para arriba para que el médico pueda ver un poco cómo es su respiración durante la noche. Un vídeo grabado con un móvil durante la noche de unos minutos a nosotros nos ayuda a priorizar”, recomienda.

En el mismo sentido que Barbé, Durán-Cantolla recalca que si los niños tienen alterada la cantidad y la calidad del sueño se produce un bloqueo de la hormona del crecimiento: “Todos nosotros vemos niños que no tienen el desarrollo que les corresponde, por ejemplo en altura, y que una vez que se les trata la apnea del sueño tienen un rápido crecimiento”.

Rendimiento escolar
“Lo habitual -precisa- es que un niño con apnea del sueño tenga una alteración en la calidad y en la cantidad de sueño que va a afectar a su rendimiento. Son niños que tienen problemas escolares con cierta frecuencia”. En este sentido apunta que si en los adultos la apnea del sueño produce cansancio y somnolencia en los niños puede verse irritación e hipermotricidad cuando lo que hay es un trastorno respiratorio durante el sueño no diagnosticado.

Cuenta también que el grupo investigadores de la Universidad de Chicago, que es de los más potentes con el que trabajan varios grupos en España, ha demostrado que produce deterioro intelectual de los ratones hijos de madres que son sometidas a apneas durante el sueño. “Los cachorros tienen más dificultades para resolver problemas que los de las madres que no han sido sometidas a este tratamiento experimental”. E insiste en que desde el punto de vista escolar hay varios estudios que muestran que la apnea del sueño no tratada produce un deterioro en el rendimiento intelectual. “Esto no mata, porque luego los niños conforme crecen a los seis, siete u ocho años tienden a normalizar su estructura craneomandibular, pero como dice el doctor David Gozal de la Universidad de Chicago -remarca- puede suponer la pérdida de coeficiente intelectual de 15 puntos y 15 puntos es la diferencia entre llegar a la universidad o no llegar”. “También puede afectar a la estructura cardiovascular en los casos más graves, pero la mayoría de los niños no llega a este nivel. Lo que sí se está produciendo es un pequeño deterioro intelectual que podría ser evitado con un diagnóstico temprano”, concluye.

Maria José Jurado, especialista en niños de la Unidad Multidisciplinar del Sueño en Hospital Universitari Vall d’Hebron de Barcelona, coincide con Barbé y Joaquín Durán-Cantolla en la falta de diagnóstico de la apnea del sueño en muchos pequeños. Según sus datos -ve a unos 200 niños al año- un 3% de los niños de entre dos y ocho años puede hacer apneas a causa en muchos casos de unas amigdolas y unas adeinoides grandes. El ronquido -afirma- es más frecuente y hasta un 20% de los niños roncan. Jurado explica que la repercusión de la apnea es una disminución de saturación y que se despierte mucho el niño por la noche: “Va a tener un sueño fragmentado y eso es lo que hace que el niño vaya cansado al colegio, que no se entere bien”.

“Los niños muchas veces se resisten a esa somnolencia. Y lo muestran de forma contraria, son niños que se mueven más, que son irritables, que están enfadados, que no se enteran, que están despistados, no están atentos. Se parecerían un poco a los niños con sintomatología de TDH, que son hiperactivos y con déficit de atención. Siempre hay que preguntar si roncan”, alerta. En los últimos años, como ha habido un incremento de la prevalencia de obesidad en niños, los especialistas han empezado a detectar apneas derivadas de esa obesidad sin que ni padres ni pediatras las hayan notado.

“Hemos hecho un estudio multicéntrico neumólogos, neurofisiólogos, de niños obesos preadolescentes que hemos ido a buscar a los a centros de atención primaria. No eran niños que nos vengan a la consulta porque tengan ronquido o apnea sino que son niños que iban a sus controles de niños sanos en pediatría y nosotros hemos detectado que el 40% llegan a tener apnea”, avanza María José Jurado. “Se trata -precisa- de niños que nunca se habían quejado de que roncaban o respiraban mal y que no iban a la consulta por ese problema”.
Link: La Vanguardia Digital Lleida

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